Estoy en mi último año de Ingeniería de Software en la Universidad Icesi. Me muevo entre el desarrollo full-stack y la aplicación práctica de IA, pero antes de abrir el editor intento entender qué problema estoy resolviendo. Para mí evaluar el costo económico, social y técnico de una decisión es parte del trabajo, no un paso extra.
En equipos termino siendo, casi sin proponérmelo, el que baja el ritmo cuando todo se acelera. No porque tenga la razón, sino porque me cuesta tomar buenas decisiones con prisa. Prefiero parar diez minutos antes de romper algo.
Practico Taekwondo desde hace años, hasta cinturón negro. Lo que me dejó no es el combate: es que las bases se pagan repitiéndolas mil veces, y eso aplica también cuando estoy escribiendo software.
Cuando puedo, viajo. Es mi forma de recordarme que la manera en que resuelvo las cosas no es la única, y que la mayor parte del tiempo no estoy viendo el problema completo.